La escuela después de la pandemia: fortaleciendo la relación escuela-familia.

Uno de los mayores problemas de Chile ha sido la educación pública: durante décadas, diferentes sistemas de gobierno han logrado proponer nuevos métodos y diferentes formas para reestructurar el sistema educativo del país. Cuando esta tarea parecía haber tomado la dirección correcta, los movimientos sociales junto con grupos de estudiantes se movilizaron para manifestarse contra las autoridades y el sistema que no funcionaba. Ahora, con la pandemia de Covid 19, la situación se ha vuelto aún más crítica.

La directora de la Red Educativa San Tommaso d’Aquino, la profesora Sandra Urrutia Bravo, fue entrevistada ayer en un periódico nacional y presentó, lo que significa repensar la escuela. «Necesitamos fortalecer la relación entre la escuela y la familia y así desarrollar la autonomía del estudiante», enfatizó.

«Estamos en una situación, dice la experta, en la que la educación se ha visto muy afectada, debido a la pandemia. El entorno escolar y el entorno de aprendizaje han cambiado, obligando a los sistemas educativos a utilizar herramientas tecnológicas para garantizar El derecho de los niños, niñas y adolescentes a recibir educación».

“De las encuestas realizadas a estudiantes y padres, obtuvimos información muy relevante que nos permitió mejorar, por ejemplo, las lecciones en línea. Hemos capacitado a más de 600 maestros en el uso de la plataforma Classroom y hemos fortalecido la figura del administrador de la escuela, para que él sea el que acompañe no solo a los estudiantes, sino también a sus familias. Pero encontramos la falta de autonomía de los estudiantes como un problema».

En cuanto a los resultados de la encuesta de estudiantes, la profesora Sandra Urrutia destaca los siguientes datos: 91.8 de los encuestados no están a favor de volver a las clases presenciales si la pandemia no está bajo control, por temor a ser infectados. Pero hay otros problemas importantes: el 64.8% considera aburridas las lecciones en línea y el 55.1 se queja de una conexión a Internet débil.

«Este es un hecho importante, las dificultades derivan del contexto social en el que viven. Tenemos un alto índice de vulnerabilidad (79% de educación básica básica y 82,2% de educación promedio), por lo tanto, en las familias de nuestros estudiantes hay problemas de hacinamiento, pobreza, padres y madres desempleados. Hay dificultades con la conexión a Internet y con la calidad de esa conexión, junto con la falta de estímulo y aburrimiento».

Sin embargo, la conclusión es positiva: «Estamos acompañados por 150 años de historia, experiencia y, como dicen nuestros obispos, de esta pandemia ‘no nos salvamos solos’, sino en comunidad. En nuestro caso, acompañando a nuestros estudiantes, padres y tutores, docentes, asistentes educativos y docentes encargados de la enseñanza».


Fuente: Agenzia Fides.

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