Los jóvenes, testigos de esperanza: última jornada de formación AES.

En el encuentro, los jóvenes que asistieron se conectaron con la fe, con Dios y con sus propias experiencias cristianas, y tuvieron la oportunidad de conversar y mostrar las realidades que viven en cada una de sus comunidades.

«Buscamos que integren los contenidos que nosotros le estamos proponiendo, que tienen que ver con moral social, doctrina social de la Iglesia, una reflexión más profunda sobre la misión de la Iglesia en el mundo. Queremos que eso lo integren para que después puedan dar testimonio a otros jóvenes y sus comunidades en las distintas parroquias de Santiago. Pero también queremos escucharlos, saber qué traen después de lo que vivimos en el estallido social del 18 de octubre en adelante, cuáles son sus motivaciones, sus reflexiones más profundas, qué es lo que quieren como país también y qué nos piden a nosotros como Iglesia para seguir contribuyendo en su formación como animadores», explicó Claudio Cornejo, encargado de formación para la Pastoral Juvenil de la Zona Oeste, a cargo de esta jornada.

La actividad contó con la participación del vicario para la Esperanza Joven, monseñor Cristián Roncagliolo, quien recibió y conversó con los jóvenes presentes. Manifestó que esta cuarta jornada de AES «quiere ayudarnos, sobre todo a comprender el sentido del testimonio, de la misión, de que cada cristiano es una misión en su vida y es la misión de Cristo en su día. A las ocho y media de la mañana empezaron a llegar los jóvenes para poder dedicar este día para formarnos, para ser testigos de Cristo en nuestras comunidades y poder dar cuenta de que Cristo es la Buena Noticia que salva a nuestra sociedad, en una sociedad tan convulsionada, en una sociedad tan movida, en una sociedad con tantas demandas y justas demandas, creo que debemos preguntarle al Señor en su Evangelio, cómo podemos dar una buena propuesta que renueva la faz de nuestra ciudad, de nuestro país y de nuestra Iglesia».


Testimonios de los participantes.

Felipe Guiñez, que es parte de la comunidad de la Parroquia San Vicente de Paul, comentó: «Esto es bien especial, porque ya tengo un recorrido pastoral, entonces, lo viví un poco distinto. Me sirvió bastante para poder profundizar conceptos e ideas, porque especialmente los más jóvenes vienen con otra mentalidad. Siento que he aprendido un montón de ellos, que me he acercado a profundizar mi relación con Dios de una manera distinta, y con la comunidad en la que estoy. Me ha ayudado un montón en mi experiencia cristiana».

Para Nicole Cantino, de la parroquia Santa Rosa, de Lo Barnechea, la AES le ayudó a tener un complemento en mi formación, porque «soy monitora de confirmación y sentí que necesitaba un sustento. Desde que entré nunca he tenido una base y tampoco me siento digna de hacer confirmación, entonces sentí que AES me podría ayudar. Aquí aprendí a cómo transmitir la fe, cómo mostrarle a los chiquillos lo que es el amor de Dios. Ha sido una gran experiencia, un buen complemento».


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Fuente: Conferencia Episcopal de Chile.

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