Obra Misional Pontificia de la Propagación de la Fe

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Hija de Antoine Jaricot y Jeanne Lattier, Pauline nace en Lyon, Francia, el 22 de julio del 1799, en una familia de comerciantes de seda profundamente católicos. Conoce una infancia feliz e impregnada de afección y fe por parte de sus padres y hermanos mayores.

Su vida se desarrolla en el centro de Lyon, en las parroquia de Saint-Nizier y Saint-Polycarpe, y la basílica de Notre-Dame de Fourvière.

Durante su adolescencia disfrutaba la elegante vida que llevaba junto a sus amigas, al punto de haberse alejado de lo espiritual. «Me decían que era guapa. Hacia falta estar muerta para permanecer insensible a los halagos, a las palabras zalameras de los jóvenes que nos rodeaban». Planeaba incluso un noviazgo con un «joven caballero» de Saint-Vallier. Pero durante una misa en su parroquia Saint-Nizier, las palabras de un sacerdote durante un sermón sobre la vanidad, la inquietaron y poco a poco le fueron provocando una verdadera conversión interior.

LA OBRA

La Obra nace oficialmente el 3 de mayo de 1822 en Lyon, con el nombre de Asociación de la Propagación de la Fe. Exactamente un siglo más tarde, el 3 de mayo de 1922, Pío Xi distingue la Obra con el título de ‘Pontificia’; se trasladan sus oficinas centrales a Roma para una colaboración más estrecha con la Congregación para la Evangelización de los Pueblos en la promoción.

La Obra de la Propagación de la Fe tiene la finalidad de abrir el corazón de cada creyente al vasto horizonte misionero, a través del apoyo espiritual y material al anuncio del Reino de Dios.

MISION

Por medio de un constante y enérgico compromiso de formación y animación misionera, promueve:

  • la espiritualidad misionera que, mediante la oración y el sacrificio contribuye a reavivar el ardor misionero de las comunidades cristianas y de cada fiel, mediante la mediación de la Palabra de Dios, la Adoración eucarística y el Rosario misionero.
  • la solidaridad universal mediante la contribución al Fondo Universal de Solidaridad para la Evangelización del mundo, de manera especial en la Jornada Misionera Mundial que se celebra el penúltimo domingo de octubre, acontecimiento de participación del pueblo de Dios en la catolicidad de la Iglesia. Al Secretariado Internacional de la POPF corresponde la tarea de animar a las Iglesias locales a que se abran a la cooperación misionera universal y a distribuir, en nombre del Papa, todo lo que se recoge en todo el mundo durante la Jornada Misionera Mundial, subrayando en este gesto la declaración del Concilio Vaticano II, que ha exhortado a cada creyente a entrar personalmente en el dinamismo misionero de toda la Iglesia.

La Obra Pontificia de la Propagación de la Fe se preocupa de:
Informar, sensibilizar y educar el espíritu misionero, suscitando interés por la evangelización universal en las familias, comunidades de base, parroquias, escuelas, movimientos apostólicos y asociaciones, a fin de que todos tomen conciencia de su vocación misionera universal.
Promover entre las Iglesias locales la ayuda tanto espiritual como material y el intercambio de personal apostólico para la evangelización del mundo.
Despertar nuevas vocaciones misioneras ad gentes, para ir siempre más allá de las fronteras.
Organizar con especial dedicación Octubre Misionero y la Colecta del Domingo Universal de Misiones (D.U.M.), que se celebra en todo el mundo el penúltimo domingo del mes de octubre. Esta colecta fue instituida por Pío XI como la gran fiesta de la catolicidad donde se recuerda a los fieles el compromiso de vivir su fe en dimensión universal.

¿Qué nos ofrece esta Obra?
Animación, formación y organización a todo los fieles, para que cooperen eficazmente en la misión ad gentes.
Mantener vivo el espíritu misionero universal de los enfermos, mediante la animación para que colaboren con su oración y ofrenda en la misión universal de la Iglesia.
Ofreciendo a los jóvenes un espacio que acreciente su espíritu misionero universal, asumiendo concreta y eficazmente los retos de la misión en su ambiente y más allá de sus fronteras.

La Obra Pontificia de la Propagación de la Fe fue fundada en Lyon – Francia, por Paulina Jaricot en el año 1822.
Ella desde muy jovencita sintió que Dios era su testigo; Jesucristo, su modelo y María su apoyo. Como laica profundamente comprometida, comprendió la imperiosa necesidad de ayudar espiritual y materialmente las misiones en todo el mundo. Su gran iniciativa fue organizar las primeras colectas que iban en ayuda de las misiones de China e India. Así, comenzó a nacer la Obra de la Propagación de la Fe.
El 3 de mayo de 1922, su Santidad Pío XI, el Papa de las misiones, le otorgó a esta Obra un Estatuto Pontificio, conviertiéndose de esta manera en el organismo oficial de la Iglesia para la COOPERACIÓN MISIONERA.

¿A quiénes se dirige ?
A todos, niños, jóvenes, adultos y ancianos que quieren tomar conciencia de su real y verdadero compromiso con la misión universal.