¿Quiénes somos?

¿Quiénes somos?

Las Obras Misionales Pontificias (OMP) somos el principal instrumento de la Iglesia católica para atender las grandes necesidades con las que se encuentran los misioneros en su labor de evangelización por todo el mundo.

Ofrecen un constante apoyo espiritual y material para que los misioneros puedan anunciar el Evangelio y colaborar en el desarrollo personal y social del pueblo en medio del cual realizan su labor.


¿Cómo estamos organizados?

El principal responsable de las Obras Misionales Pontificias es el Papa. Para ello se sirve de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, de la que dependen las OMP y que vela por los 1.113 territorios de misión, ese tercio de la Iglesia mundial cuya vida y labor aún depende de ayudas externas, tanto económicas, como personales y espirituales.

En Chile, como en cada país, hay una Dirección Nacional desde donde se presta servicio a las distintas diócesis y delegaciones de misiones, las cuales se encargan del trabajo directo de sensibilización y cooperación misionera entre las comunidades cristianas y toda la sociedad.


¿Porqué lleva este nombre?

Lleva este nombre porque son cuatro obras: Obra Misional Pontificia de la Propagación de la Fe, Obra Misional Pontificia de San Pedro Apóstol, Obra Misional Pontificia de la Santa infancia o Infancia Misionera y Pontificia Unión Misional. Cada una con un estilo propio, y que unidas concretan el compromiso común de promover el espíritu verdaderamente universal y misionero en el seno del Pueblo de Dios desde la infancia.

  • Son Obras porque no son actividades transitorias, sino que apoyan los territorios de misión y son importantes para la educación y maduración en la fe.
  • Son Pontificias porque son apoyadas, estimuladas y alentadas por el Papa.
  • Son Misionales porque su principal objetivo es despertar, avivar, mantener y sostener en todo al Pueblo de Dios en espíritu y dimensión misionera.

¿Cuál es su objetivo?

Entre las diversas formas de servicio a las misiones, las Obras Misionales Pontificias han tenido siempre como objetivo principal la ayuda a la evangelización propiamente dicha.

Sin excluir la ayuda en los ámbitos de la promoción humana y del desarrollo y colaborando con las instituciones y asociaciones católicas de asistencia social y sanitaria, las Obras tienen claro que «el mejor servicio al hermano es la evangelización, que los dispone a realizarse como hijo de Dios, lo libera de las injusticias y lo promueve integralmente» (Redemptoris Missio, 58).