El Papa: ningún pueblo puede por sí solo lograr la paz y la seguridad

¿Cómo prevenire i conflitti? Ningún pueblo, ningún grupo social puede por sí solo lograr la #paz, el bien, la seguridad y la felicidad. Ninguno. La lección de la reciente pandemia es la conscience de ser una comunidad mundial que navega en una misma barca. #DiplomacyForPeace

Este es el tweet del Papa Francisco, difundido desde su cuenta @Pontifex, por el “Día Internacional del Multilateralismo y la Diplomacia para la Paz”, proclamado hace cuatro años por la Asamblea General de las Naciones Unidas para cada 24 de abril con el objetivo de promover los tres pilares de la ONU: paz y seguridad, desarrollo, derechos humanos. Una celebración que quiere preservar los valores de la cooperación internacional, base de la Carta de la ONU y de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Un impulso al uso proceso decisional multilateral y de la diplomacia para alcanzar resoluciones pacíficas a los conflictos entre naciones. 

El multilateralismo en crisis entre las sombras de “un mundo cerrado”

Un proceso multilateral que hoy parece cuestionado por las sombras de “un mundo cerrado”, como ha denunciado el Papa Francisco en varias ocasiones. Un mundo marcado por el nacionalismo, los intereses egoístas y las desigualdades económicas en detrimento de la persona humana, como ha emergido especialmente en esta época herida por la pandemia. De ello habla Francesca Di Giovanni, desde hace veintisiete años funcionaria de la Secretaría de Estado, nombrada por el Papa en enero de 2020 subsecretaria de la Sección para las Relaciones con los Estados, con la tarea de seguir el sector multilateral.

R. – Ciertamente, la pandemia ha creado nuevos desequilibrios y nuevas crisis en los ámbitos sanitario, económico, humanitario, político y social, al tiempo que ha profundizado las brechas preexistentes. Los objetivos de lucha contra el hambre, por ejemplo, que la comunidad internacional se había fijado para 2030, están ahora seriamente comprometidos. Consideremos que en el mismo periodo en el que 2,5 millones de personas murieron de Covid, 7 millones murieron de hambre. Estas crisis hacen que el multilateralismo sea aún más necesario, aunque los obstáculos, los cierres y los intereses nacionalistas e ideológicos consigan, desgraciadamente, bloquear su camino en la actualidad. Incluso se quiere volver atrás y buscar atajos y acuerdos a más corto plazo con países que tienen las mismas ideas políticas y económicas, alegando que tales acuerdos son menos costosos y más eficaces que otros que pretenden implicar a toda la comunidad internacional.

Vuelven a la mente las palabras del Papa Francisco: “Estamos todos en el mismo barco”…

R. – Ningún país puede hacer frente solo a los problemas globales, pero incluso los problemas que parecen circunscritos a un país tienen importantes repercusiones y consecuencias en el equilibrio de regiones enteras, cuando no en toda la comunidad internacional. La pandemia es un triste ejemplo de ello, pero también tenemos un cambio climático muy rápido, un gran aumento del hambre en todo el mundo, desplazamientos causados por la violencia generalizada, el creciente fundamentalismo, la violencia indiscriminada contra mujeres y niños. Son problemas que requieren respuestas urgentes y cohesionadas. Por ello, la cooperación a nivel multilateral es la única respuesta adecuada y tiene una función fundamental.

En este contexto, ¿cuál es el papel de la Santa Sede? ¿Cómo contribuye a la paz y la diplomacia?

R. – La Santa Sede es un sujeto soberano, reconocido a nivel internacional, que no está ligado a intereses comerciales o militares, y mucho menos de expansión territorial. Esto hace que sea más libre para llevar un mensaje de paz y solidaridad entre los pueblos y sus gobernantes. Un mensaje que el Papa Francisco resume en la palabra “fraternidad”, un modelo a alcanzar, aunque con dificultad, pero al mismo tiempo un camino concreto para las Naciones, ya que -como señaló el Pontífice en la Audiencia General del 12 de agosto de 2020- los derechos no son sólo individuales, sino también sociales, de los pueblos. Este respeto por la persona humana es llevado por la Santa Sede, inspirada en el Evangelio, a los foros internacionales, porque considera una obligación moral ayudar a la comunidad internacional en la búsqueda de la paz, para el desarrollo integral del ser humano, erradicando la pobreza y combatiendo la degradación del medio ambiente.

¿Cómo se traduce esto concretamente?

R. – En el plano concreto, la Santa Sede no se cansa de llevar su alto mensaje, a pesar de los contratiempos y vetos ideológicos y políticos, mediante una participación lo más atenta y activa posible, tratando de ser “la voz de los sin voz”.

¿Cuáles son las futuras iniciativas para el proceso multilateral?

R. – Para el presente y el futuro inmediato, están vivos los temas de la lucha contra el cambio climático, la biodiversidad, los sistemas alimentarios, la no proliferación nuclear, el compromiso de defender la dignidad de las mujeres y muchos otros.

fuente:vaticannews.va

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